—Viajes en el tiempo—


La Profecía

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FÁBULAS DE LA CABALA

Fábulas acerca del dios andino del cielo y sus viajes a través del tiempo, desenmascarando los gran secretos de la historia humana.
 

La Cabala fue un libro que contenía una sinopsis de treinta y nueve viajes hacia atrás en el tiempo. Hasta donde es posible averiguar, el manuscrito fue descubierto en un desierto de Babilonia en el siglo VII. Siempre quedando secreto y escondido, la Cabala fue llevado a Egipto en el siglo IX, y de allí a Italia. En el siglo XI, el manuscrito estaba en Alemania, y en el siglo XII apareció en Provenza, un país medieval que es hoy parte de Francia. Después, a fines del siglo XVI, la Cabala se traía a la ciudad inglesa de Londres.

A través de casi mil años, el manuscrito de la Cabala nunca perdió la capacidad de emitir luz en los oscuros, por lo cual fue siempre venerado como algo divino. Un gran maestro del ocultismo nos explica cómo este misterioso manuscrito llegó a ser publicado en Londres, lo que fue el destino final de la Cabala.
 

El Maestro habla…

El autor de la Cabala era anónimo. Giordano, un filósofo italiano, leyó el manuscrito original de la Cabala durante una visita Templo de los Rosacrucesa Londres, y él concluyó que la Cabala fue escrito por Pegaso, un dios volador de la antigüedad. Él escribió ampliamente sobre este tema en su libro llamado Cabala del cavallo pegaseo. Pegaso voló en el cielo sobre la Antigua Grecia.

Pedro —un soldado que trabajaba en la ciudad del Cuzco— decidió pasar un tiempo en Londres y llegó a conocer a Giordano cuando él estaba allí. Pedro también leyó el manuscrito original de la Cabala, concluyendo que el autor vivía en Perú. El soldado no da más detalles, pero es evidente que él pensaba que el autor fue Amaro, dios volador del pueblo Aymara. Amaro voló en el cielo sobre Tiahuanaco, antigua ciudad de los Andes.

Habiendo encontrado un trabajo, Giordano decidió quedarse unos años en Londres y él comenzó a conocer a gente que vivía allí, incluyendo a Giovanni, un dramaturgo. Sorprendentemente, sobre quién escribió la Cabala, el dramaturgo está en acuerdo con el soldado peruano y no con el filósofo italiano, conectando la Cabala con la Coya, nombre dado por los Incas a la región de Tiahuanaco.

Mientras tanto, Giovanni, viviendo en Londres todo el año, logró conocer a muchas personas que llegaron allí incluyendo a Isaac, un cabalista egipcio. Al parecer, Isaac fue el culpable de habiendo traído la secreta Cabala a Londres en el primer lugar y, por supuesto, toda la tontería sobre las esferas cabalísticas fue también su idea. Él pensaba que el autor de la Cabala fue Metatrón, un arcángel volador muy poderoso. Según las leyendas, Metatrón comenzó a escribir la Cabala en la Tierra, y después subió al cielo para terminarlo allí, y, según se dice, Metatrón voló en el cielo sobre el Antiguo Egipto.

Giordano, Pedro, Giovanni, Isaac llegaron a ser todos amigos, y ellos se reunieron frecuentemente en la casa londinense de Giordano, la cual tuvo protección diplomática. Allí, los cuatro amigos crearon la sociedad secreta que se llamó la Fraternidad de la Rosacruz. Uno de los proyectos de esta sociedad secreta fue publicar la Cabala en el nombre de Nostradamus. Para eso, ellos decidieron escribir un libro de un mil fábulas sobre la historia futura del mundo e insertar dentro de ellas las antiguas profecías de la Cabala, treinta y nueve en total, una aquí, una allí, en manera clandestina. Esta esquema fue tan secreta que ellos sólo se refirieron a ella por su nombre en clave: Librum M.

En cuanto a quién escribió la Cabala, todas las fuentes están de acuerdo: El autor de la Cabala vivía en el cielo, y ellos sólo argumentaron sobre qué cielo, el cielo de la Antigua Grecia, o el cielo del Antiguo Egipto, o tal vez el cielo de Tiahuanaco. Por recuento final, los cuatro fundadores de la sociedad Rosacruz votaron como sigue: un voto para Metatrón, un voto para Pegaso, y dos votos para Amaro. Así, Amaro gana. Según los votos de los Rosacruces, el autor de la fabulosa Cabala voló sobre el altiplano andino. ¡Amaro, gran dios celeste de Tiahuanaco, el gran maestro de viajar en el tiempo, la escribió!

 

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