La profecía de los astrónomos Johannes Kepler y William Herschel, 1571, 1781
PROFECÍA 20
VIII-71
Croistra le nombre si grand des astronomes, Chassez, bannis & liures censurez. L’an mil six cens & sept par sacre glomes, Que nul aux sacres ne seront asseurez.
TRADUCCIÓN
Crecerá muy grande el número de los astrónomos, Cazados, desterrados, y libros censurados. El año mil seis cientos y siete por ovillo sagrado, Que ninguno en lugares sagrados no serán asegurados.
COMENTARIO
Esta profecía lleva en su texto el mismo año de la anterior [Profecía 16], esto es, el año 1607. Igual como para la anterior, parece que el Profeta desea darnos dos fechas distintas, pero el método por el cual se puede descifrarlas es algo intuitivo. Aquí el uso de la clave de las fechas es limitado, y en contraste con las demás profecías fechadas, no sirve emplearla en adición directa sino en otro tipo de cálculo. Además, para resolver completamente el enigma de estas fechas, es indispensable recurrir al número de la profecía misma. No obstante, la profecía es, en nuestra opinión, una de las más intrigantes e inventivas de todas.
De nuevo comenzamos con la línea fechada que, en torno a esta estrofa, sería el tercer verso:
L’an mil six cens & sept par sacre glomes,
Para ayudarnos en la interpretación de esta línea repetimos aquí, a fin de cotejarlo con éste, el último verso del vaticinio VI-54:
L’an mil six cens & sept, de Liturgie.
Se ve que defieren solamente al final de la línea, donde la frase "de Liturgie" del vaticinio VI-54 ya está reemplazada por la frase "par sacre glomes" en el vaticinio VIII-71. Ahora bien, si "de Liturgie" nos ha servido como una indicación que hemos de hacer lo normal --sumar la clave de las fechas de 252 años a la fecha dada--, parece lógico suponer que "par sacre glomes" señala que debemos emplear otro técnico para develar las fechas aquí. En efecto, el Profeta nos está avisando que aquí la clave de las fechas no se aplica como de costumbre.
En cuanto a “glomes,” es preciso suponer que es una palabra latina porque no existe en el francés. Se nota también que el adjetivo "sacre” está en número singular en casi todos los textos antiguos, así debe ser que "glomes", pese a que termina con la letra "s", también está en singular. Pues, hay una sola posibilidad realista para su fuente y ésta es la palabra latina "glomus", ya que Nostradamus habitualmente afrancesó como ahora las palabras latinas de tratamiento difícil. El latín "glomus" quería decir ovillo, es decir, una bola de hilo, y quizá por tener una acepción extraña Nostradamus optó por un afrancesamiento aquí.
En realidad, el concepto de un ovillo en conjunto con el adjetivo sagrado tendría mucho sentido, principalmente por la razón de que nos conduce a un cuento famoso de la mitología griega. Es la fábula de Teseo, héroe legendario del Ática, quien fue guiado por el hilo de Adriana en el laberinto de Creta. De ahí la bola de hilo llegó a ser el símbolo del medio que develaría algo oscuro y esotérico. Así, el Profeta nos está invitando a indagar la guía a las fechas de esta estrofa.
En cuanto a "& sept par sacre glomes", notamos que "par" deriva del latín "per", que tenía el significado principal de a través de. Ahora, suponiendo que las palabras "sacre glomes" indiquen sólo la clave de las fechas de 252 años, el sentido de la frase sería: y siete a través de 252 años, y calculamos que el número siete pasa a través del número 252 exactamente 36 veces. El año directo del verso es 1607, más 36 años nos da el año 1643, menos 36 años nos da el año 1571. Y ahora observamos que esta estrofa lleva el número 71, es decir, las mismas dos cifras en que termina el año 1571. Así concluimos que el año 1571 es el que se relaciona con esta profecía.
Si es verdad que el Profeta está usando el número de la estrofa como acabamos de sugerir, hay que considerar la posibilidad que también emplea este número de otra manera. Esta vez pensamos en el número entero de la estrofa, que es VIII-71 o, mejor escrito para nuestros objetivos, 871. Supongamos que cada una de estas cifras --el ocho, el siete y el uno-- sea un componente del ovillo, y naturalmente tenemos que ovillarlas, con movimiento circular, hasta que lleguemos a una fecha verosímil. Dado que en los textos el número de la Centuria generalmente estaba escrito a la cabeza de la página, directamente encima de los números de las estrofas individuales, vamos a ovillar como sigue:

La primera cifra sería el uno, la segunda el siete y la tercera el ocho; resultando que todavía no alcanzamos una fecha de cuatro cifras igual a la fecha descifrada anteriormente, hay que volver al principio, es decir, es necesario repetir el uno. Ahora bien, hemos descifrado otra fecha, que sería el año 1781.
En resumen, nos parece que esta profecía se ocupa de dos fechas: los años 1571 y 1781, respectivamente. Si esta hipótesis es válida, es esencial que cada verso de la profecía tenga aplicación estupenda no a una u otra de las dos fechas sino a las dos simultáneamente. Evidenciaría que de nuevo el Profeta ha emprendido una tarea muy formidable.
Croistra le nombre si grand des astronomes,
En primer lugar hay que notar que la palabra "nombre" no quiere decir nombre sino número. El francés "nombre", como el castellano "número", deriva del latín "numerus'. La palabra francesa para nombre es simplemente "nom". Esta palabra, como el castellano nombre, deriva del latín "nomen".
El francés "astronome" quiere decir astrónomo; dado que las profecías han tenido fama de ser una obra de lo oculto, comentamos que esta palabra está a diferencia del francés "astrologue", astrólogo. La raíz común de estas palabras es el latín "astrum" que significaba astro, esto es, cuerpo celeste. Además, notamos que la palabra del verso francés, "astronomes", está con mayúscula (“Astronomes”) en algunos de los textos antiguos, así serían astrónomos específicos los que están denotados aquí.
La palabra "croistre" procede del latín "crescere", que quería decir nacer, aparecer, crecer, engrandecerse, etc. Ahora, en cuanto a las fechas que hemos descifrado, es evidente que un gran astrónomo nació --en sentido literal-- en una u otra de estas fechas o que un astrónomo se engrandeció, vale decir, recibió reconocimiento y elogio universal por causa de algo que hizo en una u otra de estas fechas.
1571
Un gran astrónomo realmente nació en este año. Se llamó Johannes Kepler. Él fue uno de los fundadores de la astronomía moderna y uno de los astrónomos más renombrados que han existido. Las leyes que llevan su nombre explican, científicamente, los movimientos de los planetas.
Además de haber enunciado las "Leyes de Kepler", el astrónomo alemán fue conocido también por haber observado el cometa Halley en el año 1607. Desde luego, ése es precisamente el año directo que se encuentra en el vaticinio que ya estamos analizando.
1781
No nació un gran astrónomo en el año 1781 pero, por supuesto, en ese año un astrónomo realizó una hazaña que le dio grandeza. Se llamó Friedrich Wilhelm Herschel [él nació alemán pero emigró a Inglaterra donde se le conocía como William Herschel], y la hazaña de él fue descubrir el planeta Urano. Así el año 1781 fue uno de los más notable en toda la historia de la astronomía, pues en aquel año se realizó el primer descubrimiento de un planeta desde hace, literalmente, tiempo inmemorial.
Chassez, bannis & livres censures.
En el segundo verso de esta estrofa hay un cambio completo del tema, que, pensaríamos, ha de hacerle aun más difícil su cumplimiento con las mismas fechas descifradas.
Hemos visto el verbo "chasser" antes [Profecía 15]; quiere decir cazar, y aquí “chassez” significaría cazados. El francés "bannis" [que vimos en Profecía 03] significa desterrados, pero no tiene una correspondencia etimológica en nuestra lengua excepto, posiblemente, la palabra bandidos; deriva del latín vulgar "bannire", desterrar.
1571
Aunque la Inquisición --tribunales eclesiásticos que inquirían y castigaban los delitos contra la fe-- había sido una molestia para los impresores [escritores] desde hace siglos, en el año 1571 las cosas empeoraron mucho para ellos. Pues en este año se estableció un cuerpo especial, distinto de los tribunales eclesiásticos, que se llamó la Congregación de la Inquisición, cuya función fue específicamente la censura de los libros. Así resultó que centenares de impresores que trabajaban en lugares católicos huyeron rápidamente a regiones protestantes tal como Alemania y Suiza, donde pudieron continuar publicando libros con toda libertad y sin miedo de la persecución.
[Desde el punto de viste del dios celeste de los Andes, el libro más sensacional de aparecer en el año 1571, calendario juliano, fue Historia de los Incas por Pedro Sarmiento de Gamboa. Desde luego, Historia de los Incas fue «bannis» por siglos, no llegando a publicarse hasta el siglo XX. Gamboa, un español más or menos desconocido por la mayoría del mundo, es tal vez el carácter más importante en toda La Profecía del dios celeste, superando incluso a los hermanos Kennedy. Véase la Profecía 25 y la Profecía 32 para más información. Gamboa también se relaciona con el primer verso de esta profecía, ya que él fue un astrónomo. Hizo descripciones de los cielos australes, es decir, de la región del espacio de donde vino el dios celeste.]
1781
La manera en que el verso se aplica a este año es extraordinaria. En el año 1781 la Congregación de la Inquisición, este mismo cuerpo que se estableció en el año 1571, se portó vergonzosamente por haber condenado un gran libro. En el año 1781 esta Congregación condenó el libro: LES PROPHETIES DE M. MICHEL NOSTRADAMVS.
[El “M.” es una abreviación del francés “Maistre”, Maestro.]
La máscara que puso Nostradamus a las profecías fue tan perfecta que por más que dos siglos su obra escapó el furor de la Inquisición. No se molestaba en condenar una charlatanería. Sin embargo, Nostradamus cayó en el grave error de haber implicado que existen planetas que no se pueden ver a vista simple. Así que, al descubrirse el planeta Urano, no se perdió tiempo en condenar las profecías.
[No sé a ciencia cierta si el descubrimiento de Urano influyó la condena de las profecías. Es sólo una suposición. En La Epístola Nostradamus escribe: “aux choses celestes visibles, c'est assavoir par Saturne, Jupiter & Mars & les autres conjoints, comme plus à plain par aucuns quatrains l'on pourra voir”, a las cosas celestes visibles, tales como Saturno, Júpiter y Marte y los otros conjuntos, como más claramente se pueden ver en algunas cuartetas. Entre los planetas Júpiter y Marte en Presagio 08 se encuentran “Venus”, “Lune”, y “Neptune” (cosa celeste no visible), ¡pero Neptuno no fue descubierto hasta el año 1846! En todo caso, a la Iglesia no le gustaban los planetas para nada. Por ejemplo, recuérdese de las dificultades de Galileo Galilei después de haber descubierto cuatro satélites de Júpiter con su telescopio.]
{Véase la Profecía 32 para información de cómo Pedro Sarmiento de Gamboa se relaciona con este verso.}
Después del tercer verso, el fechado que ya hemos analizado, sigue el verso final del vaticinio:
Que nul aux sacres ne seront asseures.
La palabra "nul" procede del latín "nullus", que quería decir nadie, ninguno, etc., y "sacres" viene del latín "sacer" que tenía el sentido principal de sagrado pero, notablemente, también llevaba el sentido figurado de abominable, detestable. En este caso el verso adopta la significación de ninguno de los detestables estarán seguros, dado que la "a" sirve para señalar de quien se trata. Por el "no estarán seguros" se implica, pues, guerra o batalla, y derrota de los abominables. Batallas son muy comunes en la historia humana, así que, para que el verso adquiera valor, las batallas de los años dados han de ser bien importantes. Veamos.
1571
Y, de veras, hubo una importante batalla en este año. Se llamó la Batalla de Lepanto [Miguel de Cervantes casi murió allí] y, de hecho, fue una de las batallas más significantes de la historia de aquella época. Allí las fuerzas cristianas tuvieron el éxito arrollador de refrenar de modo decisivo el poder marítimo de los turcos y sus graves amenazas a la Europa occidental. Sin la gran victoria naval de Lepanto es posible que, con el tiempo, una mayor parte de Europa hubiera caído en manos de los abominables turcos.
1781
En este año también hubo una batalla de gran importancia. Así ocurrió que el abominable ejército mercenario de los ingleses, asediado en la ciudad de Yorktown en América del Norte, capituló. Con esta victoria los norteamericanos ganaron su independencia, es decir, en el año 1781 nacieron los Estados Unidos de América y no se puede negar el enorme impacto de este nuevo país sobre la historia subsiguiente del mundo.
COMENTO
No seas engañado por lo que dije sobre el cuarto verso. En realidad, esto es un cuento de los Andes en disfraz y seguramente el propósito de toda la profecía. El lugar es sagrado porque fue uno de los lugares (“aux sacres”) de encuentro entre el antiguo astronauta y los andinos. Por supuesto, las fechas están correctas como están, es decir, los años 1571 y 1781, respectivamente. Se encontrará esta historia de los Incas en Presagio 04.


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