La historia secreta del gran tesoro de los Andes
PROFECÍA 29
X-81
Mis thresor temple citadins Hesperiques, Dans iceluy retiré en secret lieu, Le temple ouurir les liens fameliques, Reprens, rauis, proye horrible au milieu.
TRADUCCIÓN
Tesoro puesto en templo por ciudadanos occidentales, Dentro de ello retirado a un lugar secreto, El temple abrir los enlaces familiares, Retomadas, raptadas, presa horrible en el medio.
COMENTO
La sintaxis latina domina esta profecía. En el tercer verso, "fameliques", de una ortografía de la lengua francesa antigua o de la variante "familiques", debiera significar familiares y no hambrientos. Mientras tanto, la palabra “ouurir” reaparece en Profecía 25. Así, las dos profecías deben estar unidas. Profecía 25 nos indicaba un lugar específico en el Perú, y este vaticinio agrega más información. Por lo tanto, estamos buscando un templo, dentro del cual se escondió un tesoro. Los andinos fueron adeptos en esconder las cosas. Hoy los arqueólogos todavía están desenterrando sus túneles.
¿Tesoro? ¿Qué tesoro?

De una fuente no confiable, leí que el disco solar tuvo el poder de amplificar los rayos del sol, de tal manera que al chocarse con un solo rayo del sol al alba del día, la refección fue suficiente para alumbrar en luz brillante un valle entero.
Por otro lado, los dibujos aquí son confiables. Vienen de fuentes arqueológicas e históricas del siglo dieciséis. Pintan una nave espacial atravesando las estrellas, y, según cabe presumir, fue una nave de forma redonda trastornada a forma ovalada al acercarse a la velocidad de la luz. Más abajo, la nave ya llega a la velocidad de la luz mientras esté en órbita alrededor de la Tierra, pasando así por “el río de tiempo”. Los ojos observan un animal, una planta, y el agua, es decir, la nave está observando el transcurso de la evolución en este planeta.

Este dibujo en el disco solar tiene un poco en común con los dibujos de Tiahuanaco, pero solamente hasta el punto de mostrar un pez llevando un cetro. Por lo demás, dibujos de este tipo no se encuentran en el imperio de Tiahuanaco. Proceden del imperio de Huari, de donde vienen los Incas. Mientras tanto, vimos otros signos de contacto directo entre el antiguo astronauta y los antepasados de los Incas.

Observe que el rey incaico lleva un tridente, simbólico de la cola de tres puntas del antiguo astronauta [Profecía 02]. Observe también la insignia en el carro del rey. Dibujos de este aparato del dios celeste que sí se encuentran en Tiahuanaco. Y ya sabemos que los reyes y sacerdotes altos de los Incas sabían el nombre verdadero del dios celeste [Presagio 04].
En conclusión, el antiguo astronauta entregó el regalo del disco solar a los andinos en el lugar donde hoy está la Plaza del Cuzco y no en Tiahuanaco. Recuérdese, la Plaza del Cuzco, como otro lugar de encuentro entre el dios celeste y los andinos, está fuertemente implicado en la última línea de Profecía 20.
Es dudoso que los andinos podrían destruir el disco solar incluso si se querían. Como dice el dios celeste, este tesoro está escondido en un templo, y no hace sentido que el dios celeste nos informía de esto si el tesoro no queda allí en los Andes. El disco solar del dios celeste todavía existe.
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